Las metas de una historia, por Sanderson

Antes de comenzar a profundizar con una de las tres piezas de la historia que vimos en los dos post anteriores (correspondientes a la segunda clase), Brandon decide adelantar la clase de Prosa y Estilo para ahora, cosa de hacer más amena su tarea de leer las historias de sus alumnos ^_^.

El combo de Trama+Escenario+Personaje es lo que vamos a tardar más en perfeccionar, por eso también Brandon suele usar dos clases por tema. Pero la clase de hoy se trata de otra cosa, y surge a partir de lo que es más importante para nosotros y nuestra carta de presentación como escritores.

Todo lector nuevo que llegue a nuestro libro (sea alguien que lo compró en una librería —o bien lea el manuscrito—, o un editor; incluso un crítico) va a juzgarlo, para ver si lo sigue leyendo, en base a nuestra prosa y estilo. Y eso es algo que el lector a juzgar con sólo leer las primeras páginas. Como bien me dijo mi amigo Patricio Sturlese, “es tu única bala de plata frente a un hombre lobo”.

Herramientas para conocer

Si, es cierto que van a juzgar también un poco de nuestros personajes, del conflicto, del escenario y la trama en general, pero todo va a estar filtrado por la prosa y el estilo de nuestro escrito.

Brandon nos dice que incluso si pudiéramos construir nuestra historia con una trama super interesante que hace intersacción muy bien con los personajes y el conflicto, si realmente somos un genios con ello; pero no podemos envolverlo con buena prosa y estilo claro en las primeras páginas, vamos a tener tiempos mucho más difíciles con nuestro libro. No quiere decir que va a ser un fracaso, dado que puede tocar que haya algún editor que tenga el soporte para darle el tiempo a que despegue en ventas; pero sin dudas va a resultar difícil ser publicado si es nuestro primer libro, si no podemos tener una buenas prosa y estilo desde el principio.

Y no sólo va a tratar de la prosa en esta clase: va a hablar de tiempos verbales, de puntos de vista, y ciertas habilidades que necesita un escritor.

Entre estas habilidades, hay una que es particularmente importante para los escritores de Fantasía Épica: cómo transmitir la información del escenario junto a los personajes de una manera interesante (y por interesante se refiere a no aburrir). Es decir, cómo descargar información.

La descarga de información

Los escritores que no pudieron perfeccionar esta técnica (en inglés: Info Dump), suelen tener un gran problema a la hora de publicar libros de fantasía y ciencia ficción. Es importante poder ser capaz de atravesar la información de una manera sencilla y divertida, cosa de que los lectores quieran seguir leyendo tu historia y conociendo a tu mundo.

En base a este punto, Brandon hace hincapié en la curva de aprendizaje para con nuestra historia (algo clave a la hora de pensar siquiera en escribir las primeras palabras, como ya verán). Y para que quede claro, él hace énfasis en lo siguiente:

Cada historia tiene una curva de aprendizaje.

La curva de aprendizaje

Esto es, en criollo: cuánto tiempo le llevará al lector descifrar el libro,  mientras lo va leyendo, para sentirse confiado en que lo domina.

Para comprender mejor la idea, Brandon dibuja el siguiente gráfico:

El tope rojo es el dominio del lector para con el libro, y las flechas son las curvas de aprendizaje en relación a la rapidez (donde la más declinada y profunda es la más rápida y, por ende, la más sencilla).

Por ejemplo, la flecha que está más abajo, suelen ser las historias cuyo escenario es algo familiar para el lector. Donde los personajes tienen nombres reconocibles, donde los conflictos son de temas familiares; un personaje llamado Robert es mucho más fácil de recordar que uno llamado “Tarmap” ^_^.

Una historia situada en una escuela, cuyos protagonistas son estudiantes de esa escuela, y cuyos lectores son a la vez estudiantes de escuela, suele tener una curva de aprendizaje mucho más chata que una historia situada en un gigante de gas, con alienígenas en gigantes gaseosos que no van a la escuela, pero que, en cambio, intercambian información telepáticamente.

Comenta que todos los que estamos en sus clases nos gusta la fantasía y la ciencia ficción. Y a nosotros como amantes de estos géneros nos gustan las curvas de aprendizaje; sobre todo si las curvas son más complejas. Pero como escritores, necesitamos juzgar qué curva de aprendizaje va a tener nuestra historia en relación a nuestra audiencia objetivo, y para nuestras propias metas generales.

Brandon destaca que, usualmente, mientras más declinada —más profunda— la curva de aprendizaje sea, mejor. Y esto es así independientemente del género que estemos escribiendo.

Aunque también, agrega, en Fantasía Épica tampoco podemos ir muy profundo con la curva de aprendizaje dado que no va a funcionar. Pero agrega que deberíamos preocuparnos por tratar de evitar que suba demasiado la dificultad, por que no queremos que el escenario y el mundo que creamos haga perder el foco al lector del conflicto y los personajes, que son la esencia de la historia. Incluso reconociendo que los para los autores de fantasía y ciencia ficción eso es lo “nuestro”: el escenario, el setting.

Si pensamos al respecto, Brandon comenta que él se enamoró de los libros de fantasía por los buenísimos setting con los que se fue encontrando en esos libros. Él se había aburrido de los libros “normales”, esos en donde los chicos tienen problemas en el colegio, y después se les muere el perro, y después se le muere la madre, y todo es terrible. Él odiaba estos libros (¡y yo también!). Y entonces leyó su primer libro de fantasía y dijo: “¡Esto es increíble! ¡¡Ningún perro se muere, y en su lugar pelean contra dragones!! Amo esto.” ^_^. Esta es la magia del género, esto es lo que nos gusta de él. Pero no queremos que nos de de lleno en la cara. Queremos capturarlo por nosotros mismos, a través de la lectura.

Y fue así que en los últimos veinte años, dice, el género se enriqueció mucho por tener mejores curvas de aprendizaje.

Por todo esto es importante prestar atención a la curva de aprendizaje que pretendemos que tengan nuestros lectores con nuestra historia, y también que sepamos identificar a nuestros lectores “objetivo” y la curva que ellos pretenderán.

Cómo mantener baja la vara de aprendizaje

Brandon entonces pregunta a los alumnos qué fue lo que hicieron distintos autores de fantasía para hacer una curva de aprendizaje más sencilla. Las respuestas dieron con algunos arquetipos:

  • El genial recurso arquetípico de fantasía el “Agujero de conejo”, de Alicia en el País de las Maravillas, donde el protagonista comienza en el mundo ordinario y pasar —de alguna forma— al mundo fantástico.
    • Mismo arquetipo usado en Harry Potter: él comienza en el mundo normal, hasta que es llevado al mundo mágico.
  • Tener un personaje secundario (un “Watson”) que explique las cosas desde su punto de vista.
  • Narrar en primera persona (o en tercera persona limitada), para que el personaje vaya aprendiendo con el lector.
    • Por eso se convirtió en el standard, frente del omnisciente (como era antes).
  • Comenzar con un evento familiar para el lector
    • La cena de Bilbo con los enanos, en El Hobbit.
    • La fiesta de cumpleaños de Bilbo, en El Señor de los Anillos.

En el caso de Brandon, la curva de aprendizaje con sus libros dependió de lo que él tuvo como objetivo (antes de empezar a escribir esos libros siquiera). Y da dos claros ejemplos con los extremos de las curvas de aprendizaje:

  • En El imperio final (el primero de la primera trilogía de Mistborn), en el primer capítulo, saltea la parte del uso de la magia y no sólo cuenta que Kelsier mato a muchos tipos con su poder. Pero no muestra cómo lo hizo.
    • —> Curva de aprendizaje rápida.
  • En El camino de los reyes (el primero de la saga The Stormlight Archive), lo primero que hace es mostrar el sistema de magia de manera detallada. Hay un prólogo con guerreros que parecen dioses, el siguiente capítulo sucede 4500 años después y hay varios puntos de vista de personajes. Es cargado, y lo hizo a propósito.
    • —> Curva de aprendizaje empinada. Les está diciendo a los lectores: «Esto es dónde se están metiendo».

Con esto explica que es bueno mantener la curva lo más profunda posible, pero también siempre depende de lo que tengamos como objetivo con nuestra historia.

“¿Alguien lee Steven Erikson?”, pregunta. Sus libros de Malaz, dice, son famosos por tener una curva de aprendizaje casi vertical, por lo excesivamente complejos. Y justamente eso, aclara, es lo que también los hace divertidos: la construcción del mundo es fantástica (y lo dice nada menos que él, así que ya los puse en mi lista de los que debo leer ^_^). Y agrega que, cada vez que lo comienza a leer, piensa: “Confío en tí, te voy a seguir la corriente; pero no tengo idea alguna de lo que está sucediendo. Para nada.”

El hecho de que los libros del mundo de Malaz sean así son su punto de venta.

Hacer lo mismo, dice Brandon (en relación a la curva de aprendizaje vertical), con un libro YA (Young Adult, adulto-juvenil) sería una muy mala idea. Para el público de la literatura juvenil, hay que tener mucho cuidado con esto. Buscan generalmente algo rápido de aprender y con personajes que puedan empatizar rápidamente.

Con esto, Brandon cierra el tema de la curva de aprendizaje para que lo tengamos siempre presente a la hora de tomar decisiones con las metas para nuestra historia. A la hora de escribir las cartas de ofertas para una editorial, la curva de aprendizaje que tenemos que mostrar ahí es lo más profunda posible, sobre todo cuando aún somos noveles: el editor que la va a estar leyendo debe empatizar con la historia en una pocas lineas de la sinopsis (no se preocupen que de este tema puntual, Brandon hace toda una clase llegando al cierre del curso).

Puntos de vista

Perfeccionar el punto de vista como un escritor de ficción de género es una de esas cosas que va a vender nuestros libros en pocas páginas.

Probablemente sea injusto que podamos juzgar esto tan rápidamente. Pero, a la vez, si recuerdan la analogía del pianista que usó en la clase anterior, se darán cuenta que no lo es tanto. Imaginen la situación de poner a alguien de la clase a tocar el piano en frente de todos, y dejarlo tocar por unos minutos… y nosotros vamos a poder ver, muy rápidamente, qué tan bueno es tocando. “¿No lo creen?”, pregunta. Y después se sienta Brandon en el piano, y empieza a golpear varias teclas aleatoriamente, incluso puede llegar a usar palillos chinos comenta ^_^, y lo primero que vamos a saber es que él no es bueno con el piano. Y que no es tan bueno como el que se sentó antes, digamos un alumno que llevaba practicando al menos un año. ¿Lo ven ahora? No podemos negar que está en lo cierto. Que incluso sin saber tocar el piano, sin saber siquiera algo de música, al escucharlo, nos vamos a dar cuenta quién es el bueno y el que lleva más tiempo practicando, y quién no lo es.

Y los lectores pueden hacer esto también con nuestro escrito, y lo hacen. Y lo hacemos.

Es una excelente analogía que usa Brandon para ayudarnos a comprender la idea de que para un escrito de un escritor frente a un lector es lo mismo, pero en vez de minutos son páginas. Y no tiene que ver con ser bueno o no —aunque tenga una buena parte de esto—, pero sí con que el lector va a saber pronto si es alguien que quiere seguir leyendo o no.

Sí, puede ser injusto; pero pensemos, nos pide, que si ponemos en práctica las herramientas que vamos a ir aprendiendo, el lector nos va a reconocer como escritores con habilidad.

Y una de estas herramientas es dominar el manejo del punto de vista.

Enumera los tres principales: Primera persona, Tercera persona limitada y Omnisciente, y lo separa en una tabla para ver cuáles heramientas tienen estos puntos de vista. Brandon aclara que hoy por hoy todavía existen libros entre los mejores vendidos para ciencia ficción y fantasía en los tres tipos.

Él no dice que no debemos usar omnisciente. De hecho, actualmente está leyendo un libro con este tipo de narrador omnisciente (Jonathan Strange & Mr Norrell, de Susanna Clarke). Sólo hace incapié de que si usamos un narrador omnisciente, tengamos una muy buena razón para ello.

Primera Persona Tercera Persona Limitada Narrador Omnisciente
Es el YO.

Yo estaba en camino hacia la tormenta.

Middle grade va bien con este narrador.

Es el Él/Ella.

Joe estaba en camino hacia la tormenta.

Se ha convertido en el estándar para ciencia ficción y fantasía en los últimos años.

Es contar lo que sucede en tercera persona, pero contado desde los ojos de un personaje en particular.

Es estar dentro de la mente de todos.

“Yo estaba en camino hacia la tormenta”, Joe pensó.

Mary vio a Joe, y pensó en si él sabia que se había olvidado los pantalones.

DUNE, de Frank Herbert, es una de las mejores obras con este tipo de narrador.

Ventajas

Es muy bueno para caracterizar al narrador (y así empatizar con él).

Es fácil usar voz interna para descargar información necesaria para el lector, siempre que esa voz sea divertida (lo hace más ameno que un narrador más objetivo).

Ventajas

Permite muchos puntos de vista a la vez, y que estén ubicados en múltiples localizaciones a la vez.

Que no esté enfocado en tan sólo un personaje, como usualmente pasa en primera.

Hay más tensión entre los secretos de el lector sabe, pero que algún personaje no.

La posibilidad de usar diferentes perspectivas para mismos sucesos.

Ventajas

Tiene acceso a las emociones, los pensamientos de los personajes; y sabe todo lo que va a suceder.

Es ideal para presagiar en tu historia (llamado foreshadowing en inglés).

Desventajas

Es más difícil tener múltiples personajes (aunque Brandon comenta que no lo es tanto, ya que existen libros que usando el recurso de nombrar el capítulo con el nombre del personaje lo han logrado).

No se puede meter en los pensamientos de los demás personajes.

Hay cosas que el narrador no sabe desde su perspectiva, entonces no puede mostrar ciertas cosas que en otro punto de vista si se podría.

Hay un sentido de seguridad que no van a morir en toda la historia.

Desventajas

Es más difícil establecer una conexión entre los personajes y el lector.

Hay que tener mucho cuidado con la descarga de información aburrida.

La sutil diferencia de que un personaje hable en primera persona frente a que esté narrado en tercera lo hace muhco más pesado de leer, por la naturaleza misma de nosotros como personas y lectores.

Desventajas

Puede resultar muy confuso si no está bien hecho.

Es realmente muy difícil, sobre todo si estamos empezando. A Brandon le gusta leer omnisciente, pero no le gusta escribir con este tipo de narrador.

 

Distintos tipos de enfoque de los PoV para primera persona

  • Híbrido entre ambos (parte en 1ra, parte en 3ra)
  • Epistolar (contado a través de cartas en 1ra)
    • Drácula, por ejemplo
  • Otro tipo muy usado en YA es alguien escribiendo sus memorias, contando una historia (como si fuera una primera persona “cinemática”)
    • Robin Hobb, Assassin’s Apprentice
  • “Over the shoulder” (Bien YA) →   Se accede a los pensamientos del personaje en el momento que ocurren.
    • Suele estar escrito en Tiempo Presente
    • Hunger Games, por ejemplo
    • Se convirtio en casi el punto de vista por defecto en Adulto-Juvenil (YA)

Distintos tipos de enfoque de los PoV para tercera persona limitada

  • Lo que Robert Jordan usa en Le Rueda del Tiempo (salvo por el primer párrafo de cada libro de la saga en los que usa omnisciente, a propósito)
  • Hay una variante de un capítulo de un PoV de un personaje en particular
  • O varios PoV distintos en un mismo capítulo, separados por espacios
  • O Saltear de PoV incluso en un mismo párrafo
  • O mantener un único PoV en tercera (lo cual es raro, porque no estás usando lo mejor del recurso, lo que no implica que esté prohibido. Sólo desaconsejado desde el “PoV” práctico)

Los tiempos verbales

Se resume a… Tiempo Pasado contra Tiempo Presente.

El Tiempo Pasado es común para la ficción especulativa en general, frente al Tiempo Presente que se usa mucho más en YA (por motivos también de moda); aunque vale aclarar que más o menos la mitad de los YA suele estar en pasado también.

Existe la opción de mezclar los tiempos en un mismo libro, pero Brandon lo desaconseja a no ser que estés muy seguro de hacerlo.

Muestra tu mundo

Nuestro trabajo como escritores es presentar la información de una manera realmente interesante, pero donde la construcción de nuestro mundo (el Worldbuilding) que hayamos hecho no son pistas para la historia sino mejoras.

La construcción de tu mundo, como te sea posible, no debe entrometerse en tu historia.

Los personajes son el Primer Plano, y conocer a tu mundo se debe dar de forma natural y no como lo más importante.

Una forma natural es a través del diálogo, por ejemplo, que algunos personajes mientras conversan de alguno de los problemas expliquen algo del mundo. Aunque hay que tener cuidado de que termine siendo una contraposición entre personajes que se recuerden mutuamente como son las cosas (lo llaman el “Como sabes, Bob…”). Es algo torpe, se siente raro. La gente se da cuenta que está leyendo un libro, y deja de leer.

Algo que hace hincapié es la conocida frase en la literatura de “Muestra, no cuentes”, donde no se dice literalmente algo en particular de tu mundo sino que se muestra por una acción o por un evento que los personajes viven. Esto convence a los lectores de la verosimilitud de la historia.

Opinión personal de la tercera clase

Se ve que esta clase la tuvo que improvisar un poco después de que leyera los primeros fragmentos de los grupos de escritura del curso, por eso hizo un repaso general de las herramientas que él cree más importantes para la narración y para comenzar una historia. Creo que, incluso siendo un poco improvisada, lo de la curva de aprendizaje me abrió la cabeza a la hora de encarar mis nuevas historias. Y así también resultó de mucha ayuda el análisis que hicieron en conjunto con los alumnos de los tres puntos de vista principales para narrar.

¿Qué les pareció? Pronto, la siguiente clase donde veremos cómo aborda Trama.

¡Nos leemos!

2 pensamientos sobre “Las metas de una historia, por Sanderson”

  1. Me resultó muy curiosa esta clase; en particular el tema de la curva de aprendizaje. Es un tema con el que siempre tuve problemas y me sentí medio desorietado. En mistborn la curva la hace durar tresmil páginas!

    «Tener un personaje secundario (un “Watson”) que explique las cosas desde su punto de vista»
    Esto lo RE usa él. En Elantris los tres personajes principales tienen a su watson al que le explican todo lo que hacen (porque son testarudos, a su manera, e insisten).

    Genio!

    Abz

    1. ja, ja, sí, es un recurso que él usa lo del Watson, y lo cuál es más meritorio al explicarlo: tenemos la teoría y la puesta en práctica, demostrando la teoría empíricamente.

      En cuanto a la Curva de aprendizaje, me costó al principio encontrarle una buena forma de traducir lo que él explicaba. La cuestión clave creo que es en cuánto explicás lo que está pasando y en cómo lo dosificas: lo que Brandon da de ejemplos como opuestos es claro, con El imperio final (tenés poca info al principio, aprendés de qué va la cosa con el personaje) y El camino de los reyes (en el que tenés una explosión en la cara de cuestiones que no entendés del todo, pero que sabés —o esperás, al menos— en algún momento lo entenderás). Creo que para nosotros como escritores de fantasía manejar la curva de aprendizaje es clave, y que para empezar nos conviene ir del lado de Mistborn, o incluso Elantris (tal como él hizo).

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