La publicación tradicional, por Sanderson

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Esta clase, comienza Brandon, fue revolucionaria para él cuando la tomó diez años atrás (2004, para ser exactos). Porque su temática, por aquel entonces, era muy dificil de descubrir por su propia cuenta: El Costado Comercial de Escribir.

El “costado comercial”, sigue, no es algo que se hable mucho —o que se sepa mucho, acaso— en las universidades. No saben cómo hablar acerca de contratos y demás cosas así, no saben cómo hablar acerca de “Cómo ser publicado”. También es cierto —agrega— que, en los últimos años, este tema está mucho más presente en Internet. Por lo que intuye que los alumnos hoy por hoy poseen mejores bases que las que él tuvo por aquel entonces.

También tenemos andando hoy en día el gran influyente que es la auto publicación, cuya gente es muy abierta de cómo hace lo que hace para el público en general.

Por lo que lo que él teme es que ahora, habiendo tanto información accesible, sea tan abundante que terminemos de todas formas con la pregunta: ¿Qué hacemos entonces?

Así, en esta clase se enfocará en la Publicación Tradicional, y va a hablar de en qué forma funciona la publicación tradicional como negocio (vale la aclaración: todo lo que hablará Brandon, lo hará desde el punto de vista del negocio en el mercado Anglosajón —principalmente Estados Unidos, que es el que mejor conoce, claro—).

¿Qué tiene de bueno ser un Autor?

Es diferente de otros campos de creatividad.

Cuando escribes una historia, tu eres dueño de todos los derechos de ella. Y una Ley Capital que todo autor debe tener en mente siempre es:

Mantén tus derechos.

Y lo dice con todo el entendimiento que lo que vamos a querer hacer con nuestros libros es vender esos derechos. Por lo que el verdadero objetivo debe ser:

Mantén todo lo que puedas para tí, y, lo que no mantienes, véndelo por tanto como te sea posible.

Es decir: tú escribes un libro. Tú tienes los derechos de ese libro.

Tradicionalmente, cuando vendes los derechos de tu libro a una editorial, lo que estás vendiendo son los derechos para que ellos impriman tu libro en un lenguaje específico, por un periodo específico de tiempo, con una distribución específica.

Tú todavía eres dueño del libro. Los derechos (copyrights) son tuyos. Los personajes son tuyos. La serie es tuya.

Ellos tienen una licencia desde tí para imprimirlo, y eso es todo.

Ahora, en los contratos, tendrán cláusulas como como “tenemos permitido imprimir el libro en tapa blanda o tapa dura”. O “tenemos permitido hacer correcciones a alguna edición”; o “tenemos permitido imprimir en diferentes medios, si estos se encuentran disponibles” (dice que esto lo agregaron tras que los libros digitales se convirtieron en algo masivo).

Y como “todo es negociable” (incluso las cosas que dijeron que no eran negociables, aclara).

Esto nos pone en un lugar de poder, nos dice. Ahora bien, para los autores nuevos el poder no es tan fuerte como el de alguien ya publicado, por obras razones de negocio. Sea cual sea el caso, al final del día lo cierto es que nosotros como autores somos los que les proveemos a ellos. Sin nosotros, ellos no tienen producto que vender. Parece obvio al leerlo, pero a veces es dificil separarse lo suficiente para entenderlo así.

Nosotros tenemos el poder de decir que NO.

Esto es muy importante para resaltar, sobre todo para nuevos escritores. Brandon se ha cruzado con autores nóveles —incluso él mismo— que, cuando están a las puertas de su primer contrato, entran en pánico y no quieren que nada le pase al contrato ni que se caiga. Por lo que asumen que no quieren negociar. Asumen que sólo quieren decir SI. Y así, entonces, se complacen con toda cláusula que se encuentren.

Lo que Brandon quiere que nos quede marcado es que sí tenemos poder, por que siempre hay otra opción, como la auto publicación. No es una mejor alternativa para algunos, pero si es una buena alternativa a tener en cuenta.

Ustedes, nos dice, van a licenciar su libro a la editorial.

Y lo que deben tener en cuenta al hacerlo es:

  • No ceder los derechos por una Serie.
  • No vender los derechos de traducción.
  • Tienen derecho de un primer rechazo (y está bien).

No ceder los derechos por una serie

Sanderson ha escuchado editoriales que quisieron comprar los derechos de los personajes y la serie, y aclara que cualquier agente lo rechazaría rotundamente. Salvo que sea un trabajo requerido por la editorial, por ejemplo con los libros de Star Wars. Para ellos, suele ser que: o pagan una gran pila de dinero, pero no dan porcentaje alguno de las ventas; o dan un porcentaje muy bajo de las mismas (1% o 2%).

Entonces, salvo que este sea el caso, siempre vamos a querer mantener todos los derechos de la serie con nosotros.

Esto también significa que, generalmente, vamos a querer mantener los derechos de traducción.

No vender las derechos de traducción

Básicamente, si quieren traducir los libros a otro idioma (o venderlos en el mismo idioma, pero en otra ubicación), tendrán que tener otro contrato para eso.  Dicho esto, lo que suelen agregar es el derecho a rechazarlo ellos primero si hay otro libro en la serie. Y eso no está mal.

En definitiva, lo que ellos deben entender es que lo que buscan vender son los derechos para imprimir el libro en Estados Unidos y en inglés solamente.

Todos sus libros han sido vendidos así (incluso cuando no era nadie, aclara). Agrega que quizá algunos van a querer comprar con el llamado “world english”, o incluir el mercado británico, al menos; sea cual sea el caso, deberán elevar el adelanto en orden de comprar esos derechos también. Depende de lo que quieran hace, dijo.

En su caso, ellos (él y su agente) vendieron los derechos sólo para Estados Unidos, sin incluir para Inglaterra (incluso que la editorial les ofreció duplicarles el avance de dinero), y luego les tomó muchos años entrar a ese mercado por su cuenta. Pero ahora que lo hicieron, venden por su propia cuenta en Inglaterra (que es el segundo mercado más importante de literatura, aclara, muy cerca de Alemania).

EEUU es el mercado más grande para vender libros, y después le sigue Inglaterra y Alemania, y recién después el resto (al menos para el mercado anglosajón, claro).

Lo más importante para él es que debemos cambiar la forma de pensar:

  • NO se trata de que vendamos nuestra alma a cambio de publicar el libro y ceder todos sus derechos.
  • Estamos buscando una editorial que distribuya nuestros libros, estamos requiriendo sus servicios a cambio de compartir tus ganancias con ellos.
  • Como escritores, cada uno es dueño de un pequeño negocio, con un producto que ha creado, y por el que está buscando un distribuidor.
  • No somos artistas hambrientos buscando de alguien que nos cuide.

Esta es la forma que debemos considerar a nuestro arte: nosotros tenemos algo valeroso. Y lo que estamos buscando es la mejor forma de distribuirlo al público.

Publicación en una editorial tradicional

En el pasado, a través de una editorial era la única forma de distribuir el libro. Y eso es porque los vendedores de libros realmente no tenían suficiente espacio para todos los libros.

Entonces, lo que una editorial (publisher, en término anglo, que curiosamente vendría a ser un término más cercano a la “publicación” que solamente a la “edición”) provee es:

  1. Edición Interna (In-house editing).
    • Tener gente que sea reconocida en el ambiente literario y que te ayude a que tu libro pase de bueno a genial, es muy valioso. En su caso, menciona que en Tor tuvo a la misma editora que El Juego de Ender y la Rueda del Tiempo.
  2. Ellos hacen dirección de arte y diseño.
    • Generalmente el autor no tiene mucha injerencia en esto. Piensen que la portada es un poster del libro, no es una mera ilustración.
    • Piensen que el sombrero del hombre de negocios, y analicen cuando ven el poster de una película: ¿representan estos alguna escena del libro? ¡NO!
    • El objetivo de la tapa es que el lector la vea y diga “oh, esto es algo que me va a gustar”. Define el estilo del libro, el tono, etc.
    • Le preguntan por Mistborn (Nacidos de la Bruma) y todas las variantes de tapas que tuvo. Brandon dice que se debió a expectativas incumplidas de ventas para cierto público, y que por eso fueron variando hasta que vendieron realmente como esperaban desde un principio.
  3. Prueba de Galera (Proof copyedit).
    • Varias revisiones del borrador final para ir revisando hasta que quede como ellos y el autor quiera.
  4. Ellos tienen fuerza de venta.
    • Algo que el autor no tiene.
    • De esta forma es como entran en las librerías. Ellos van con su catálogo, y negocian con las librerias para que tomen sus libros. Para un autor nuevo puede ser de todas formas difícil, ya que el vendedor debe quedar convencido y aceptar su libro entre otros cientos de nuevos.
    • Agrega que también es una buena forma de saber si el libro está “muerto” o no. Es raro que no sea elegido por una libreria grande, con locales en todo el país. Pero si no lo elige Barnes & Noble, por ejemplo (recuerden que habla del mercado Americano), puede considerarse ya muerto; pues son los que tienen más fuerza de venta.
  5. Ellos te dan un ADELANTO por libros vendidos.
    • Entre 5000 y 10000 dólares de avance. Este es dinero con el que puedes vivir mientras escribes el siguiente libro, comenta. Y se responde que capaz que no creen que puedan; pero él sí pudo, mientras vivía en el sótano de un amigo y estaba soltero. Y al año siguiente pudo renegociar por el doble, una vez que vendió bien y su libro comenzó a despegar.
    • Esto es un adelanto contra futuras ventas. Es decir, cuando vendés un libro usualmente lo que ganás por cada uno es entre el 6% y el 15% del precio de tapa. Ese porcentaje se descuenta del adelanto que te dieron, y recién cuando pasás el adelanto es cuando obtenés regalías. Si no lo pasás, no tenés que devolver parte del adelanto; pero tampoco tenés regalías, claro.
    • Lo que hace la editorial con el adelanto es una apuesta para ver cuánto vas a vender en los siguientes dos años, por eso suelen ser bajos lo que pagan en los primeros contratos de un autor nuevo: no saben cuánto vas a vender realmente.

Del 1 al 3 puede ser pagado por el autor a terceros, pero hacerlo puede ser costoso.

Le preguntan a Brandon: ¿Entonces el adelanto es mejor que las regalías?

Avance contra Regalías

Él responde que depende: es mejor en ciertos aspectos, y peor en otros.

Mejor, porque en el caso de que te paguen mucho, el editor no tiene más que promocionar el libro para que se venda. Ellos deben vender, pues deben recuperar el dinero invertido. Lo que hace que un gran avance sea ventajoso.

Empero, si superamos con regalías el adelanto, ¿no hubiera sido mejor arreglar un mejor porcentaje por libro vendido, en lugar de un mayor pago por adelantado? Y as podría ser mejor puesí, a lo larga, te daría más dinero.

Por eso depende ya del cálculo y las ganancias posteriores.

¿Y es posible también haber obtenido demasiado? Si, también. Depende del precio de tapa, pero si no vende lo suficiente para recuperar el dinero, lo que significaría para la editorial en realidad es que fue una gran pérdida (y puede ser que no vuelva a invertir, o al menos no tanto). Lo que te conviene es tener un buen adelanto (aunque no demasiado exagerado), para que lo fuerces al editor a promocionarlo para que venda y recuperen la plata.

Publicar bajo tu nombre real o pseudónimo

Si publicas bajo tu nombre real, Brandon dice que es ventajoso por un número de razones: si, por ejempo, publicas un libro y tiene éxito; pero el segundo no lo tiene, entonces puedes después lanzarlo por tu cuenta utilizando tu nombre (ya que la gente no sabe realmente que fue un fracaso o no, desde el punto de vista comercial dentro de la editorial, no es como las películas agrega).

En el caso que llegara a no tener éxito con su primer libro, podría intentarlo bajo pseudónimo. Comenta de un autor que conoce que hizo eso, y logró despegar tras un primer fracaso bajo un pseudónimo. En ese caso, comenta Brandon, tuvo suerte también, pues el agente y la editorial todavía creyeron en él como para apostar por un nuevo libro bajo el pseudónimo (ya que es algo que puede pasar, aunque el libro sea bueno).

Una vez que Brandon se aseguró de cambiarnos el modo de pensar y de encarar nuestra arte, llega el momento cuando tenemos un proyecto y queremos publicarlo con una editorial tradicional.

Compartiendo ganancias

Teniendo el proyecto en mano, y para tener de la editorial todos sus servicios, deberemos compartir un gran porción de las ganancias con ellos. Entonces define algunos ejemplos así vemos en qué forma se divide, dentro del género de fantástico:

  • Scy-Fy/Fantasy fiction de tapa dura:
    • Por ejemplo, un libro de 25 USD:
      • La editorial se queda con $12.50:
        • de los cuales $ 2.50 son para el autor (en el caso que sea 10%)
        • Y $10 es el saldo que le queda:
          • Pero, de este saldo, $2.50 es para imprimir.
          • $ 7.50 es su ganancia real.
      • La otra mitad es para la libreria.
  • Scy-Fy/Fantasy fiction tapa blanda:
    • Por ejemplo, un libro de 8 USD
      • De nuevo, la mitad para la libreria ($4).
      • Del resto, el editor lo divide en:
        • $0.50 para el autor (es el 6% para los autores nuevos, sería el 8% para autor conocido).
        • Otros $0.50 para la impresión.
        • La ganancia le quedaría en $3.

Pero hay que contemplar que de esta “ganancia”, la editorial (publisher) también tiene que pagar el envio de los libros, los costos de depósito para aquellos libros que no se vendieron y deben ser guardados. Brandon cuenta que las editoriales suelen pensar que la jugada segura es vender un 80% de los libros que imprimieron, y con eso se aseguran que todos aquellos que buscaron el libro tengan una copia (y por eso también imprimen de más al principio, al menos así es como funciona el comercio al por menor).

Pero si venden el 50%, es cuando sucede lo que llaman una  gran fracaso, debido a que tienen el costo extra de impresión, de depósito, de envíos con los retornos de los libros no vendidas. Y así fue el negocio de la publicación tradicional por un largo período de tiempo…

Entonces apareció el e-book, que cambió bastante las reglas de juego:

  • No tiene gastos de impresión.
  • No tiene gastos de depósito.
  • No tiene tanto gastos por una ilustración, ni el diseño interior (y hay herramientas que ayudan a esto).
  • Y siempre está disponible.

Notarán que Brandon no habló de Marketing. ¿Por qué?

Porque, nos dice, en la industria del libro la publicidad no es eficiente. Lo que cuesta la publicidad, contra la ganancia que tiene el libro es radicalmente distinta. Invertir en publicidad es perder plata, nos dice. Y pone el ejemplo que vendiendo bastante bien nuestro nuevo libro (el de $25 y $8, según la edición), con una ganancia total para la editorial —entre ambas ediciones impresas— de $75000… no sería mucho si comparamos con lo que costaría una publicidad en el New York Times (50 mil dólares). Y eso sería a la vez “barato” si lo compara con una publicidad en la televisión. Comercialmente no tiene sentido. Facebook (o en radio incluso) si podrán hacer, dado son lo suficientemente baratas para que valga la pena.

Y la razón de esto es que, seamos honestos, les pide a los alumnos: los libros no son leídos por mucha gente. Es triste, pero tenemos mucha competencia por la atención de la gente. Somos una comunidad vibrante, poderosa y pequeña parte de la economía.

Una buena forma de «invertir» dinero en publicidad es poniendo tus libros destacados en las librerias (lo que llama co-op, por “cooperativa”), lo que suele ser un acuerdo con la libreria para que, por esos libros, esta gane más porcentaje de venta que por los otros. Funciona poniendo el libro del nuevo autor junto al de uno famoso que vende mucho, y por el espacio que tiene para eso; y a los otros que no consiguieron ese espacio terminan en las estanterías. Y es duro, dice Brandon, pero es así como funciona.

Esto último fue lo que le pasó con Mistborn, dice (su segundo libro publicado). Con Elantris había conseguido el espacio destacado como autor novedad, y vendió mucho más al principio que con El Imperio Final, que lo pusieron de arranque en las estanterías (pues ya no era el “chico nuevo”).

Elantris había vendido unos diez mil ejemplares, y de Mistborn estuvo entre las 8 y las 9 mil (de una tirada de 12 mil, pues estaba teniendo buenas reseñas de su primer libro). Entonces decidió comprar por 2 dólares la copia esos tres mil “sobrantes”, y después los vendió en su sitio personal por 25 ^_^.

Realmente es un genio. Y lo que destaca más que sobre todas las cosas es que nos convirtamos en autores que escriben muchos libros fantásticos, que nos entrenemos y practiquemos para eso, y no terminar siendo “el autor que escribió aquel libro hace un tiempo”.

Entonces llegamos a este punto en el que ya entendimos cómo funciona. Ahora queremos hacerlo. Ahora queremos publicar. ¿Brandon? ¿Qué hacemos?

El juego de la publicación

La cosa número uno que debemos hacer es que nos poneos nuestro sombrero de artista y escribimos, constantemente, muchos libros.

Nunca pongamos todos los huevos en una sola canasta.

Debemos hacer lo que nos viene diciendo desde el principio del curso: debemos convertirnos en esos autores que escriben muchos libros fantásticos —que nos entrenemos y practiquemos para eso—, y no terminar siendo “ese tipo que escribió aquel libro aquella vez”.

Con esto en claro, cuando nos acercamos al juego de la publicación, la primera decisión que deberemos tomar será el medio:

  • Publicación tradicional
  • Auto publicación
  • Híbrido

Brandon aconseja para la mayoria de los autores que sigan un enfoque híbrido.

Lo que implica:

  • Elegís algunos de tus libros que creas que van a vender mejor bajo una publicación tradicional. Generalmente, son los más gruesos; o son parte de una serie, por ejemplo (ya veremos en la próxima clase lo que vende mejor en auto-publicación, nos dice). Con estos libros seguís entonces las rutas conocidads para encarar un libro a publicar con una editorial tradicional.
  • Y otros los llevas online.

Después lo que hacés es: si por los libros que enviaste a tradicional no funcionaron, o los tratos que te ofrecieron no te gustaron; los intentas lanzar online, y a los online los intentas vender por el camino tradicional. Y así sugiere ir rotando, para darles a todos las mismas oportunidades de despegar. Esto es lo que haría él, nos dice, si estaría tratando de entrar en el mercado en este mismo momento. Hoy por hoy, el mercado está en una venta del 60% en libros impresos, y en el futuro cercano habla de que podría llegar a un 50 y 50, entre libro electrónico y el impreso.

También aclara que está bien si alguno quiere ir sólo por la edición tradicional, pero que para él es mucho mejor incrementar las chances de despegar con este método híbrido.

Ahora extrapola el tema con un ejemplo práctica: tenemos una nueva pasta de dientes. ¿Que harían —pregunta a sus alumnos— para que Wallmart lo acepte en sus góndolas y lo distribuya?

Le responden:

  • “Buscaría el endoso de un médico”.
  • “Se lo presentaría a Wallmart”.
  • “Una muestra de hechos (fact sheet)”. Por ejemplo, si lleva una planilla que demuestre que ya ha vendido por su cuenta muchos.

Entonces, si quisieran vender su pasta de dientes, irían a Wallmart para buscar a los que ponen los las pasta de dientes en las góndolas (^_^). Todos se ríen, y Brandon desecha la metáfora. Lo que él quiso decir y aclara después es:

Si querés vender tus libros, tenés que ir a donde los editores estén.

Ahora, hoy por hoy, hay mucha gente que quiere ser publicada por la manera tradicional.

Y lo que ellos hacen es enviar los capítulos de ejemplo de su libro.

Pero, si vieras el escritorio de un editor, vas a ver una pila enorme de libros —de fragmentos de ellos, al menos— para ser leídos.

Hay editoriales que tienen una pared completa de fragmentos,  como la de Tor, su propia editorial. Es a esta pare a donde mandan a los pasantes para leer algunos cuando no tienen otra cosa que darles para hacer; o hacen incluso “fiestas de ir a la pared” para leer de forma aleatoria algunos fragmentos. El punto es que los editores nunca van a esta pared. Teóricamente, nos dice, los editores deberían ir también a la pared de fragmentos… Pero ya de por sí, en su escritorio, tienen su propia pila de fragmentos que les hicieron llegar personalmente agentes, o algunos autores que conocieron en persona.

Entonces, lo que ustedes quieren, dice Brandon, es pasar de la pared al escritorio.

También puedes, sigue Brandon, hacer el intento a través de haber escrito y publicado ficción corta en revistas, e incluso haber ganado premios. Esto te va a dar una reputación a la cual sustentarte para presentarte ante un editor. Esta es una forma de llegar al escritorio: tenes un pedigree como autor. La otra forma es tener un fantástico agente, que dice “Yo representé a tres libros que fueron NY times best seller, y tengo uno nuevo que creo que también lo será. Tengo una reputación a la cual sustentarme para que valga le pena tu tiempo”.

Pero todavía no tenés ni agente, ni reputación como short fiction writer, por ejemplo. Entonces lo que hacés es:

  • Escribir bien.
  • Tener buenos capítulos de inicio.
  • Conocer a los editores y agentes en convenciones literarias, o eventos afines.
  • Investigar quiénes son los editores a los que les interesa el tipo de libros tuyos. Es decir, en lugar enviar a toda una editorial de forma aleatoria, buscar al editor de esa editorial que le gusta el estilo de libro que has escrito.

No es lo mismo enviar tu libro a todas las editoriales del mundo, que a sólo las especializadas en el género de tu libro. No es lo mismo, tampoco, enviarlo al correo general que enviarlo a un editor puntual que gusta el mismo estilo de tu libro.

Se terminó la clase. Durante las dos siguientes, seguirá con este tema y profundizará en cómo hacer el camino, no tan sólo decir cuál es.


Opinión

Mucha información, ¿no?

La primera vez que vi esta conferencia, literalmente me voló la cabeza. Realmente era de aquellos que quería vender su alma con tal de ver mi libro en estanterías, pero ya no más. Ni siquiera participaría en concursos, pues las bases suelen ser de los peores tratos posibles para publicar, incluso en el caso que prometan un gran avance (y no sólo si ganas; sino, también, por el mero hecho de haber participado).

Ahora bien, vale insistir en una aclaración: Brandon brinda su experiencia y explica bien desde el punto de vista del mercado anglosajón, y en particular del mercado de Estados Unidos. Hay un mundo de diferencia, si lo comparamos con el hispanohablante, gobernado por lejos por nuestra madre patria: España. En sus sitios web, las editoriales o agentes de Estados Unidos suelen ser muy claros con respecto a los editores que están abiertos a recibir ofertas y los que no; también suelen ser claros con los gustos de cada uno, y que esperán de las propuestas y los manuscritos que reciban.

En el mercado hispano, en cambio, no suele pasar. Al menos no suelen mostrar las personas que esperan recibir la propuesta, o sus gustos, acaso; sólo muestran a la editorial como un todo, y ofrecen su dirección general para recibir los envíos. Envíos que, claro, irán a parar a la “pared” de cada editorial junto al resto de envíos. Entonces nuestro trabajo es un poco más dificil, pues tenemos que buscar a los editores que trabajan en las editoriales, escribirles o hablarles y esperar a que nos contesten de buena manera. Redes como Linkedin pueden servir a este propósito, aunque tampoco es el único medio (y también es raro que contesten, pero no imposible).

Creo que los eventos literarios es una de las mejores formas de entrar en contacto con gente del medio, pero los mismo varían en base a cada país. España tiene la Hispacon o el Celcius, por ejemplo; en tanto Argentina tiene (o tenía) el Festival Azabache en Mar del Plata, o el Encuentro de Literatura Fantástica de la Biblioteca Nacional, o la Faery Fantasy; por mencionar algunos en los cuales participé.

Mi experiencia

En mi caso me considero un autor híbrido.

Mi primer libro (Leyendas de Mhoires) lo auto-publiqué en el 2010 con una editorial independiente de Argentina. Una tirada de 500 ejemplares, que me gusta ver como “edición limitada”. A pesar de las fallas que tuvo (era un novato en el mundo literario por aquel entonces, y carente de paciencia), me permitió ingresar a un mundo de notas y eventos como un exponente del género fantástico en argentina, y ser fundador de la Cofradía del Fantasy Argentino (pues en esos momentos no había tantos autores nuevos de fantasía independientes como los hay ahora). Gracias a él —y a entablar amistad con una editora en un evento— también conseguí mi primer contrato editorial, en el 2015, en el que me encargaron un libro de no ficción para chicos. Lamenteblemente, en el medio la editora que me lo había encargado se fue de la editorial, y quedó como proyecto a la deriva; pero no es algo que me desanime.

Hoy estoy a la espera del resultado de la evaluación de mi nuevo libro —el que llamo Proyecto Babel en la barra de proyecto— en varias editoriales que consideré ajustadas a lo que pretendo, pues lo concebí como el producto ideal para “comenzar” en la publicación tradicional (pues es autoconclusivo, ni muy largo ni muy corto, y también puede devenir en saga si piden más historias en ese mundo).

Es esencial no llegar a una editorial tradicional, siendo “nuevos”, con una saga de siete libros; pues nadie sabe si vamos a poder vender siquiera el primero. Pero para una editorial, arriesgarse en la inversión por un libro autoconclusivo, no sería tan malo.

Mientras espero respuestas (pues suelen tomar muchos meses, si acaso responden), planifiqué una trilogía con Coronel, un amigo ilustrador quien me que me lanzó la idea para trabajarla juntos. La idea cambió mucho desde que me la lanzó, pero el espíritu de nuestro trabajo conjunto la mantiene con muy buena energía (la semana pasada ya comencé la escritura del borrador del primer libro). Esta trilogía de fantasía juvenil bien podría funcionar tanto en editoriales tradicionales como autopublicada digitalmente; pues serán libros, estimo, de unas 300 páginas cada uno.

Terminada la trilogía, el año que viene planeo escribir algunas novelas cortas ambientadas en un mundo de fantasía oscura, pensadas exclusivamente para el mercado digital. Y así seguiré… Hay muchas ideas y poco es el tiempo libre; pero nunca bajaré los brazos, ni quiero que ninguno de ustedes lo haga.

Espero que les sirva mi experiencia. Y recuerden, como dijo nuestro querido Brandon: sin nosotros, los escritores, las editoriales no tendrían producto que vender.

 

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